La Jota de Calanda

 

La Jota de Calanda representa uno de los estilos de la jota más antiguos y complejos. Es la más lenta de todas, con ritmo casi cortesano, elegante y señorial. Los pasos son todos muy marcados, con las piernas del bailador echadas hacia delante, agachándose hasta alcanzar casi la horizontabilidad. La planta de los pies permaneces pegada al suelo y solo se levanta levemente para el punteado. Los brazos se mueven al compás de las piernas, bajándolos y subiéndolos a veces exageradamente. Hay variaciones características, en que los bailadores evolucionan en semicírculo, sin levantar los pies del suelo, uniendo las puntas y los talones al tiempo que van ganando terreno. Sin embargo, esta práctica, tan peculiar y diferencial de la jota de Calanda, no es baile realmente ni tiene parentesco con la propia jota. La jota de Calanda es ceremoniosa, elegante y reverencial y conserva, a través de los tiempos su pureza originaria, al menos en mayor medida que el resto de los estilos de la jota bailada.
En Calanda han existido siempre grandes bailadores, como José María Garcés Oliveros, nacido ene 1886, quien, con Teresa Salvo de pareja, gana en el año 1906 el Primer premio de baile del Certamen Oficial de Zaragoza. También destacan los hermanos Miguel y Dolores Berge Bord, los Polinarios. Su interpretación de la Jota de Calanda les llevó a realizar una gira por Europa obteniendo las felicitaciones de los Reyes de España y la Reina de Inglaterra. En 1912 se alzan con el primer premio del Certamen Oficial de Zaragoza y el año siguiente con el Premio Extraordinario. Otra famosa pareja de baile la forman los hermanos calandinos Joaquín y Joaquina Soler Aznar y existen muchos más nombres de calandinos ligados a la jota como Joaquin Gazulla Navarro “El Chamalo” o Domingo Valimañas Escuín.
En la actualidad, la Jota en Calanda permanece viva gracias a la Asociación Cultural Calandina “Peña el Cachirulo” y a sus escuelas de canto, rondalla y baile.